El presidente de elPeriódico, Jose (Chepe) Zamora, es la última víctima de un sistema antidemocrático, cooptado, corrupto y represor. Empiezo por darle una vuelta a la noria.
Molesto por las críticas que la revista Crónica de Francisco (Paco) Pérez de Antón hacía a su gobierno, el presidente Álvaro Arzú pidió a los empresarios que colocaban allí anuncios comerciales que los retiraran de la revista. Presionados y hasta amenazados, los anunciantes cancelaron su pauta comercial. En realidad, no hacerlo podría haberles significado a las empresas de los anunciantes que la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) les hubiera hecho auditorías de tinte político, con la consigna de castigar a los desobedientes del mandatario. Con prudencia, Paco cerró la empresa y dio por concluida su noble aventura por el periodismo. La existencia de una prensa independiente era imposible. Fue una pena que cerrara un medio que hacía un periodismo de primera. Pérez de Antón no dejó la pluma, porque pasó a escribir libros y novelas, que todos hemos leído. Su talento no se desperdició.
Es universalmente aceptado que en las democracias liberales, la libertad de prensa es un pilar importante e indispensable. Aquella no puede existir en un país que ahoga a la prensa independiente. Ante ello, la conclusión es que hemos vivido dentro de una democracia limitada. En la historia de Guatemala, nunca ha habido la libertad de prensa que han ofrecido los textos constitucionales. La Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) nació en la así llamada Primavera Democrática (que no lo fue tanto como se pregona), como un ente pujante y prestigioso para defender la amenazada libertad de prensa de ese momento y para el futuro.
En forma constante y progresiva, Chepe ha sufrido no solo este sistema tenaza, de amenaza a los anunciantes, sino también de presiones a través de medios rudos y de violencia física. (Al periodista se le paga o se le pega, decía Álvaro Arzú Irigoyen.) Zamora resistió la invasión a su casa realizada por miembros del Estado Mayor Presidencial, cuyos maleantes amarraron a toda la familia, y con revólveres reiteradamente amenazaron con asesinar a todos. Estos extremos quedaron confirmados en los tribunales. En otra ocasión, en una trama que podría alcanzar a la presidenta de facto Sandra Torres, entonces de Colón, un grupo delincuencial secuestró a Chepe, lo envenenó y fue a dejar tirado en un campo de maíz en Chimaltenango. Cuando lo encontraron abandonado, los bomberos lo dieron por muerto, pero sobrevivió al atentado. Tanto Sandra como Roxana Baldetti y otros muchos personajes, también de triste memoria, retorcieron la ley de femicidio para que en el medio Chepe no pudiera mencionar sus nombres. ¡Vaya libertad de prensa la del país! Zamora ha tenido una larga y costosa defensa judicial.
Las argucias antidemocráticas de gobiernos ladrones todo el tiempo presionan a los anunciantes con relativo éxito. Para sobrevivir en un medio hostil a la libertad y crítica (democracia limitada), Chepe ha tenido que eludir a los gobiernos recibiendo dinero en efectivo de amigos y empresarios, simpatizantes de una cruzada contra la rampante corrupción gubernamental, favorables a que se denuncie el saqueo impune de fondos públicos. Para asegurar que el dinero en efectivo fuera de origen lícito, Chepe siempre exigió que tuviera los cintillos de un banco del sistema; además de comprobar la honorabilidad de los cooperantes.
En un país con libertad de prensa limitada, con democracia restringida, con múltiples amenazas de los gobernantes corruptos a los periodistas que efectúan investigación, casi la única forma de sobrevivencia para hacer un periodismo no conformista, realizado no para enriquecerse, fue recibir dinero en efectivo con precintos bancarios. No habría otra forma posible. Al menos fue lo que pensó Chepe Zamora.
¿Es posible en Guatemala el ejercicio, sin represalias, de una prensa que investigue, escrute y divulgue sus resultados? La respuesta es NO. En nuestro país, ¿hay verdadera libertad de prensa? NO. ¿Puede haber verdadera democracia con una prensa domesticada? NO. ¿Pudo sobrevivir elPeriódico sin que Chepe recibiera dinero de origen lícito de empresarios temerosos de dar la cara por temor a represalias del gobierno? NO. ¿Cómo hacer un verdadero periodismo en estas condiciones? ¡Imposible! En Guatemala nunca ha habido verdadera libertad de prensa. Cuando ejercí el periodismo recibí múltiples amenazas de muerte.
Estas tristes circunstancias antidemocráticas fueron aprovechadas por una denunciada alianza del Ministerio Público (MP) y la presidencia de la República para montarle a Chepe una emboscada. Mediante ella, Chepe podía ser acusado de lavado y tentativa de lavado. Veamos quiénes son los demás actores confabulados. Por un lado, figura Ronald Giovanni García Navarijo, un exbanquero procesado por varios delitos. “García Navarijo está implicado en el caso Arca, proceso que fue revelado por la FECI en 2019, en el que un grupo de directivos (bancarios) habría desfalcado Q26.1 millones al Banco de los Trabajadores entre 2010 y 2016… Desde su cargo en la junta directiva del Bantrab (García Navarijo) habría financiado campañas políticas de la UNE, PP, Líder y FCN-Nación” (Prensa Libre, 16 de agosto de 2022).
El juzgado que lleva el caso liberó a García Navarijo Q33 millones de cuentas embargadas, producto de procesos penales abiertos en su contra, en tanto que coincidentemente García Navarijo se declaró testigo protegido contra Chepe. Al parecer, García Navarijo no ha accedido aún al dinero porque este está sujeto a extinción de dominio, porque el imputado no podía probar el origen lícito del mismo. Paralelamente, sin que se presentara a los tribunales, le fue retirada la orden de captura a la dueña de canales de televisión abierta. El inmediato apoyo de estos a la causa contra Chepe fue inmediata y evidente. ¡Vaya coincidencias! ¡Solo pendejean a los pendejos! Quienes, como decía Facundo Cabral, son la mayoría.
El juez que lleva el caso de Chepe Zamora ha sido señalado de tener nexos con el grupo querellante adhesivo y, según denuncias públicas, tiene lazos afectivos con la fiscal Monterroso, que lleva la acusación de parte del MP contra Zamora. Esta tendría especial inquina contra Chepe, porque en el pasado este públicamente la había acusado de ser “topo” del Pacto de Corruptos en el MP. En el MP también empujan el caso la fiscal general, Consuelo Porras, y el fiscal de la FECI, Rafael Curruchiche, ambos incluidos en la Lista Engel por ser considerados agentes corruptos y antidemocráticos, cuya actuación pública había sido abundantemente criticada por Chepe Zamora.
Para sustentar el caso de lavado, García Navarijo presentó un audio pobremente grabado que fue admitido por el juez. Como según la legislación guatemalteca era inválido, por no haber sido legalmente grabado, el juzgador invocó la legislación española, sin tener en cuenta que desde el 15 de septiembre de 1821, las leyes hispanas ya no tienen cabida en nuestro ordenamiento jurídico. Y en cuanto a la tentativa de lavado, inexplicablemente se perdió la cadena de custodia del dinero. Total, más colas que las de un dinosaurio. Pero aquí todo esto es secundario. El objetivo político es mantener a Chepe en la cárcel. Silenciar a elPeriódico.
¿Podrán acusadores y juez ser imparciales si son juez y parte agraviada? ¿Quién podría juzgar a Chepe? De verdad, que solo podría hacerlo la opinión pública, pero esta no tiene cabida en nuestro sistema de justicia. El de Chepe es un juicio que no hay que ver bajo la óptica de la legalidad, porque es un juicio político. Y así, Chepe Zamora es un preso político, la última víctima de un sistema antidemocrático, cooptado y represor, de una democracia limitada, sin verdadera libertad de prensa. Así han visto el caso las entidades internacionales de prensa. Vivimos en un sistema que aceleradamente va de la dictablanda a la dictadura. Son ya muchos los periodistas de diversos medios que han señalado que lo que acontece en Guatemala fue el inicio del fin de la democracia en Nicaragua y Venezuela. Es un resbaladero peligroso. Para volverse descaradamente dictadores, el siguiente paso que dieron Ortega y Maduro fue el de realización de elecciones amañadas. Veremos si se sigue o no este script al pie de la letra. En unos meses habrá respuesta a esta interrogante.
Al principio de este artículo escribí que Chepe Zamora es la última víctima de este Estado antidemocrático, cooptado, corrupto y represor, porque también lo es Flora Silva, ex directora financiera de elPeriódico. En las últimas décadas, ha habido periodistas guatemaltecos asesinados, uno de ellos del diario Prensa Libre, cuyo supuesto autor intelectual, un diputado de aparente mala reputación, fue liberado de toda culpa, quedando el asesinato impune. Otros periodistas han sido intimidados. También son víctimas de este sistema corrupto y antidemocrático los migrantes, muchos de ellos muertos en el peligroso camino a los Estados Unidos. También han sido víctimas empresarios honestos que no han querido ingresar a la rosca de la corrupción y un largo etcétera. Es casi imposible que una persona individual o jurídica decente pueda vender o negociar con el gobierno, porque no hay obra sin sobra y sin sobre. Ahora ya no es sobre sino maleta.
La anterior fue una sinopsis de las dificultades de realizar un periodismo independiente en Guatemala, y de cómo Chepe Zamora y elPeriódico están insertos en ese torbellino. En realidad, la situación luce mala en Guatemala.