¿Cómo considera que evolucione el clima de negocios para las actividades productivas del sector privado en los próximos seis meses en comparación con los pasados seis meses? Según las respuestas del Panel de Analistas Privados consultados por el Banguat, el 57.8 por ciento de los entrevistados durante el mes de julio consideraron que el clima de negocios para el próximo semestre permanecería igual que durante el semestre inmediato anterior; un 21.1 por ciento de los entrevistados considera que dicho clima mejorará, y otro 21.1 por ciento que empeoraría. Haciendo caso omiso de tecnicismos estadísticos, estos caprichosos resultados indicarían que la expectativa promedio es que todo siga igual que antes; las expectativas de aquellos en extremo optimistas se cancelan exactamente con las de aquellos en extremo pesimistas. En relación con lo que va del año, el resultado del pasado mes de julio representa un retroceso respecto de las expectativas que prevalecieron durante el periodo marzo-junio de este año o respecto del sentimiento que prevalecía hace exactamente un año, cuando 80 por ciento de los encuestados manifestaban que esperaban una mejora en el clima de negocios en los seis meses subsiguientes.
Desde esta perspectiva, el vaso hoy estaría “medio lleno” y, además, perdiendo agua de manera constante. No obstante, si se considera que este tipo de mediciones se ven influenciadas por particularidades propias de cada momento, aseveraciones como las del inicio de este párrafo deben ser matizadas antes de sacar conclusiones generales. Por ejemplo, si se considera que el promedio del referido indicador durante el último año es de 61 por ciento, el retroceso a 58.7 por ciento puede atribuirse más a la naturaleza aleatoria del fenómeno que a un cambio fundamental en las expectativas de los agentes económicos. Más que resaltar que la confianza en la economía se está reduciendo, el mensaje central de este indicador es que el clima para hacer negocios en Guatemala no cambia mayor cosa, siempre y cuando la situación general del país se mantenga sin grandes sobresaltos. Sin embargo, como ha resaltado Robert Schiller, Premio Nobel de Economía 2013, no hace falta que ocurran cambios dramáticos en la estructura económica de un país para que una situación positiva se torne negativa. En palabras de este personaje, “la confianza de una nación tiende a girar en torno a (la) narrativa predominante”. En materia económica, las historias acerca de cambios fundamentales que impulsaran a la economía a un nuevo destino ayudan a mejorar las expectativas; historias que cimientan el desconsuelo, que demuestran que nunca nada cambiará, tienen el efecto contrario. Al final de cuentas, resulta más fácil desatar inadvertidamente a los “espíritus animales” que controlarlos después.