Decires vinculados a la historia de la Nueva Guatemala de la Asunción (I parte)

En el  caso de la Nueva Guatemala de la Asunción y de la nomenclatura de nombres que sus calles, avenidas y callejones fueron tomando, existió una calle llamada De la Amargura. Por ello, a quien lleva una vida desgraciada, ya sea por la pobreza o por el agobio de los vicios, se estilaba decir: “Ese anda por la Calle de la Amargura”. En las cantinas de la ciudad, se servía chicha, que es una bebida embriagante, con un cucharón. La medida para servir el líquido era la cucharada. Por ello, a los adoradores de Baco se les decía: “A ese le gusta su cucharada”. El Día del Santo que después se fuera convirtiendo en los cumpleaños de una persona se decía que “amaneció de manteles largos”. La costumbre familiar era desayunar en mesas ataviadas con manteles larguísimos que casi tocaban el suelo. No faltaba el pino regado en el piso de la casa. Ni los cohetillos en la mañana. Tampoco las viandas guatemaltecas, desde los tamales, colorados o negros, o los famosos paches quezaltecos, hechos de papa, acompañados de chocolate o bien de café calientes. De quien está próximo a morirse, en agonía o es una persona de edad se decía: “Ese ya va llegando a la veinte calle”, en cuyo final se encuentra el Cementerio General. Recordemos que fue inaugurado en 1885.  En el frontispicio de la Catedral Metropolitana se encontraban varias estatuas de los apóstoles. Entre ellos, el Apóstol San Juan, que tenía un dedo apuntado al cielo. Los bromistas de la ciudad, que a lo largo y ancho de su historia no la han abandonado, respondían a preguntas como la siguiente, de esta forma: ¿Cuándo me pagará los centavos que me debe? Hasta que San Juan baje el dedo. Pues como sabemos, San Juan sí bajo el dedo con los terremotos de diciembre de 1917 y enero de 1918. “Pelar la pava” se dice cuando se habla para gastar o pasar el tiempo.  De ahí que muchas mujeres y hombres les gusta pelaticar a los demás, como se dice hoy en día. “Estoy a tres menos cuartillo”, cuando se hace alusión directa a estar gafo, quebrado o falto de dinero. Vincula directamente a la moneda fraccionada que existía en tiempos de los pesos y los reales, antes de la Reforma Monetaria, impulsada por el gobierno del general José María Orellana. Mojarse por causa de un fuerte aguacero o chaparrón, como es frecuente en el Valle de La Ermita en tiempos de lluvia, hacía que la expresión popular fuese: “Llegué hecho una sopa”. Las costumbres citadinas: Comer cocido un día a la semana, muchos años fue el día lunes. Un caldo de mariscos todavía se sirve los días lunes y  tamales o los paches los sábados por la tarde. Siguiendo el calendario festivo religioso, no faltaban los buñuelos, las canillas de leche, las cocadas, las garnachas, los batidos en jícara.  Dicen que José Pepe Hernández Cobos, el famoso abogado y escritor, ante un chaparrón inesperado, pasando enfrente de un bar capitalino, exclamó a su acompañante: “¡Vamos a guarecernos!”. Ese Pepe fue “¡la pura chenca!”.  

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Author: Maria Suarez