El asedio a “elPeriódico”

Dicen los colegas de No-Ficción que Jose Rubén Zamora no soltó de la mano el ejemplar del último número impreso de elPeriódico durante todo su calvario el pasado 30 de julio, desde que salió de la carceleta hasta que fue trasladado al vehículo del Sistema Penitenciario. Y como la vida es de símbolos, de sensaciones y de posturas, esos mensajes en las horas de amenazas y de violencia estatal sí que dejan huella a pesar de la debacle. 

A los mandamases y poderosos les disgusta que se les haga salir de sus zonas de secreto y misterio, que es la única forma de perpetuación de algunas de sus especies —las que más pululan hoy en día—. El levantamiento de esas túnicas, sin embargo, se torna vital para la mutación genética de nuestro sistema político, y es por ello que el cuarto poder se torna molesto. 

Tras el velo de la invisibilidad —nos dice Bobbio— maduran y se difunden los vicios grandes y pequeños que socavan las raíces de los sistemas democráticos: se trata de amenazas mortales, tales como los comportamientos desviados de los servicios de seguridad o las tramas ocultas de los cuerpos separados del Estado, la desestabilización de las instituciones por parte de sus mismos servidores.

Es en los campos del poder y los avatares del entorno en donde vemos los grandes devaneos de la democracia hoy: los idealismos se vienen perdiendo y rutinizando, además hay falta evidente de liderazgos, y la tecnología que podría ser la solución, también es parte del problema y la avaricia… no digamos: la búsqueda insaciable y fácil de dinero, principalmente por quienes se sienten amenazados ante la competencia o bien ante el reconocimiento de su propia incapacidad. Surge en ellos motivos suficientes para no aplacar la sed de conseguirlo todo a cualquier precio.

Quienes hemos mantenido contacto con la gran familia de elPeriódico y tenido relaciones de amistad con Jose Rubén Zamora desde hace tiempo no podemos permanecer callados ante el atropello, no solo al medio, y a la empresa, sino a la libertad de expresión en la Guatemala de hoy. Gran error el querer acallar a quienes compran la tinta por toneles, y dominan maneras de pensar en las redes.

En esto, a mi juicio, tienen una gran culpa los que yo denomino los cuartos de al lado, que son los de aquellos grupos de interés temerosos a su amasamiento de riquezas o su bienestar: privilegiados sindicalistas y cooperativistas, burócratas y magistrados de lujo; y no digamos empresarios, caciques y los buscadores del trasiego, la trata y el dinero fácil; sin estudio y esfuerzo más que el del imperio de la violencia y de la justicia comprada. Valga así mi solidaridad para el líder del grupo y para todos los colegas que hacen posible que elPeriódico siga en el rumbo correcto.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez