El euro es la moneda de curso legal en 19 países europeos.
Nació en 1999 con gran entusiasmo político y ha hecho su camino enfrentándose al dólar estadounidense, con suertes variadas según los vaivenes y crisis de la economía mundial. En la actualidad un euro equivale prácticamente a un dólar (después de haber estado 1 E = 1.60 USC), lo que ha favorecido hoy el turismo que viaja de la zona dólar hacia la Unión Europea.
Lo que antecede es lo que sabe y observa el común de la gente, pero veamos cuál es la realidad actual del euro.
Ante todo debemos tener claro que el euro no es una moneda única o unitaria. Para que fuera así deberían todas las operaciones y deudas en euros estar centralizadas y controladas por el Banco Central Europeo (BEC), lo que no es el caso, ya que cada país mantiene su banca central propia y que las operaciones en euros responden a dichas bancas centrales nacionales, por lo cual, para que el euro fuese realmente una moneda única europea, se requeriría por una parte que las bancas centrales nacionales fueran suprimidas y por otra consolidar las deudas nacionales en una sola de la zona euro manejada por el BCE , lo que no es el caso, ya que por el momento cada país sigue con su moneda propia, que por homonimato se llama euro, con sus deudas que responden a sus propios bancos centrales. Por otra parte el mutualizar las deudas europeas —es decir unirlas— implicaría que países de economías fuertes y disciplinadas —Alemania, Holanda, países nórdicos— se tornarían corresponsables fiadores de las deudas de los países mediterráneos, menos rigurosos en el manejo de sus finanzas. Y como es claro, y debido a ello, esos países del norte no quieren saber nada de tener que pagar deudas ajenas. Por lo cual, el euro y la responsabilidad de sus deudas se mantendrán nacionales y no europeas.
Hace 10 años Mario Draghi, economista renombrado, Presidente entonces del Banco Central Europeo, había declarado a todo viento que el euro era irreversible y que se mantendría vigente “cueste lo que cueste”.
Sin embargo, y debido a las crisis de una índole u otra que ha sufrido el mundo en el curso de este siglo, sean financieras —2008 los subprime—, crisis griega, la pandemia , desastres climáticos y ahora la guerra ruso-ucraniana, el euro ha empezado a perder credibilidad y preguntas han surgido sobre su solidez a mediano plazo y su solidez como moneda unitaria, que en efecto no lo es. Ya que si lo fuera, es de preguntarse por qué los intereses sobre el euro griego o italiano son netamente superiores a los cobrados en el caso del euro alemán .Si fuese una moneda única los intereses deberían ser iguales o cercanos en todos los países de la zona euro, lo que no sucede en la actualidad.
En realidad el monto de los intereses que se cobra depende de la confianza que los medios financieros tengan en la economía de tal o tal país, y no de la fuerza o debilidad del euro, que está considerado finalmente y para tal efecto financiero como una moneda local y no unitaria.
Difícil de augurar el futuro del euro, que por el momento presenta más dudas que seguridades.