Jose Rubén Zamora (Chepe) ha sido reconocido internacionalmente, durante décadas, como un periodista agudo y valiente, acumulando en su haber premios y distinciones, incluyendo el prestigioso premio Cabot, que otorga la Universalidad de Columbia, y más recientemente, el último año, fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias, otorgado de manos del propio rey de España.
Quienes lo juzgan, en cambio, figuran como personajes sancionados internacionalmente como agentes corruptos que boicotean la democracia en su país. Solo este dato es suficiente para darse cuenta de que estamos en una batalla entre quienes favorecen mantener al país sumido en un sistema corrupto e impune y quienes aspiran a una democracia no manipulada por las élites que lo sostienen.
A Chepe Zamora lo apoya la comunidad internacional y nacional expresada en cientos de comunicados y pronunciamientos, incluyendo el de gobiernos verdaderamente democráticos. Quienes lo juzgan son apoyados por medios nacionales desprestigiados que viven del botín y el saqueo del Estado y los partidos políticos que conforman el denominado Pacto de Corruptos.
Aunque lo tengan en una bartolina fría y oscura, Chepe Zamora ya ganó el juicio de la historia y seguramente saldrá victorioso y convertido en un héroe más grande aún. Quienes lo juzgan solo cuentan con sus puestos transitorios que mantendrán mientras sirvan al poder corrompido, que más temprano que tarde le tocará rendir cuentas por sus desmanes y atropellos.
Sostener prisionero a Chepe Zamora por injurias de un personaje oscuro acusado de graves delitos de cuello blanco que busca acceder a millonarios fondos sometidos a proceso de extinción, convertidas convenientemente por el MP en “graves” acusaciones de delitos inexistentes, solo confirma por qué dicha institución ha perdido la confianza de la comunidad internacional y es repudiada por la sociedad a nivel nacional.
Ejercer el derecho para cometer injusticias y venganzas políticas es propio de regímenes podridos con ínfulas autoritarias. A Chepe le están cobrando haber expuesto decenas de casos de gran corrupción y desmanes de la alianza criminal gobernante.
Puestos en modo venganza, no perdonan que haya liderazgos como el de Chepe que no se rinden a su efímero poder. En otras palabras, funcionarios cuestionados y transitorios con poder ilegítimo armados de rencor y odio vs. un personaje cuya valentía y prestigio es orgullo nacional y trasciende fronteras, y quien después de esta vil infamia consolidara su nombre y prestigio como un verdadero adalid de la lucha por la construcción de la democracia en Guatemala.