Indignación nacional ante la infamia

Ya decía Arévalo cuando fue designado candidato único de la oposición a la presidencia en 1944 que la dictadura y sus delincuentes habían aplastado la dignidad cívica y pedía a la juventud rescatarla “como cualquier gesta guerrera: El futuro está en estos momentos amenazado por los más sórdidos peligros. Nosotros, los que estamos ya en la madurez psicológica y que sabemos la calidad de los perpetuos enemigos del pueblo, les hablamos avisándoles de que no son estos momentos para disipar las fuerzas o las horas en el alegre bullicio juvenil. No, mis heroicos jóvenes de Guatemala: los momentos por los que pasamos son de expectación, de vigilancia, de disciplina, de sobriedad, de tensión física y moral. Necesitamos estar alertas. La república está otra vez amenazada. Todos somos soldados en estos momentos”. Y eso vale ahora para todos los guatemaltecos que estamos viviendo la indignación nacional ante el secuestro de Jose Rubén Zamora, en la saga histórica de los héroes que ha tenido el país, entre ellos, Otto René Castillo cuyo anhelo él lo decía en estos versos: “En mi país, la libertad no es solo un delicado viento del alma, sino también un coraje de piel. En cada milímetro de su llanura infinita está tu nombre escrito: libertad”. O como decía José Cecilio del Valle: “La nación está en los surcos del campo, en la cabaña del labrador, en el taller del artesano… El arado y la azada valen más a los ojos de la razón que todos los dijes del lujo y la vanidad… Las rentas del Estado son una porción que cada ciudadano da de sus bienes para asegurar la otra o gozar de ella agradablemente… Ninguna cosa exige más sabiduría que esta porción que se quita y esta proporción que se da… No debe haber clases onerosas que gravitando sobre el trabajo de las aplicadas destruyan la nación”. Y es que ahora esas “clases onerosas” se articulan en el Pacto de Corruptos, que mantiene del puño al pueblo con sus actos impunes de traición a la patria y deshecho el Estado de derecho. Hay un clamor por la justicia. A la oposición el pueblo le exige que haga el sacrificio para llegar al poder y qué mejor que Zamora sea la balanza para que él decida qué candidato conviene que nos aglutine a todos los demócratas para liberarnos de la dictadura actual. “Antes de llegar a esa cima de poder es necesario trepar rutas escarpadas, andar caminos peligrosos, atravesar abismos profundos. No nos ocultemos los riesgos… Estamos en el punto más peligroso de la carretera”, dijo Valle. Ahora creo yo que Zamora resume el actual punto más peligroso de nuestra alicaída democracia de fachada. Debemos unirnos a él toda la oposición y dejarle que escoja al futuro candidato a presidente de todos los guatemalteco, por lo que los dirigentes del arco opositor en un acto de humildad deben tomar consciencia de que esta coyuntura hay que aprovecharla para superar las diferencias personales: Zamora implica la lucha por volver a instaurar la democracia plena que ahora no existe. Zamora encarna una historia de décadas de lucha en contra de la impunidad de los que han llegado al poder o bien que han reinado tras bambalinas con los presidentes de turno. No creo que haya otro personaje que el sistema corrupto odie más que a Zamora. Y esa es su principal credencial para que oriente a la oposición y encuentre el camino para terminar con la dictadura y la impunidad. Exijamos su pronta liberación. “El libre uso de la palabra es como divisa de un pueblo libre…”, dijo Pedro Molina, divisa tan actual como necesaria para enfrentar al ogro y sus delincuentes. POR EL RESPETO DE LA DIGNIDAD NACIONAL, ¡LIBEREN A ZAMORA!

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Author: Maria Suarez