Atol del TSE con el dedo

En buen chapín, “dar atol con el dedo” significa engañar a alguien; también quiere decir darle “probaditas” de algo para mantenerlo tranquilo. Te dan “atol con el dedo” cuando te cuentean, o te entretienen para distraerte de lo importante.

Sospecho que eso es lo que pasa con la noticia de que el Tribunal Supremo Electoral ya no le comprará software para celebrar elecciones en línea a una empresa vinculada a un exfuncionario de la Administración actual y gravemente cuestionada por manipular comicios en África, Asia y América del Sur. Pero…“¡ojo al Cristo, que es de plata!”. El fondo del asunto no es el de repetir licitaciones, ni de cambiar de proveedor. Eso es “atol con el dedo”.

El tema importante aquí es que las votaciones —que en otros países han sido manipuladas cuando son electrónicas— no deben ser en línea en Guatemala. Los comicios deben ser en papel y con crayones. Los votos deben ser contados en las mesas, a la vista de los miembros de las juntas electorales y a la de los fiscales de los partidos. Cada uno de los tres miembros de cada una de las juntas electorales debe llevarse su acta firmada por los otros miembros, y cada fiscal se lleva anotadas las cifras de los resultados. 

El sistema puede ser lento, por prudente, pero es razonablemente lento y, sobre todo, es altamente confiable. La transmisión de datos puede ser electrónica y debe ser segura; pero el conteo físico y la verificación física de la identidad de los electores deben ser transparentes como solo lo puede ser si son a la vista de todos y en papel.

Los chapines necesitamos elecciones limpias, no veloces. Los chapines necesitamos elecciones transparentes, no rápidas. Los chapines necesitamos elecciones confiables, no a la carrera. El valor a proteger, con este tema, es el respeto indudable a la voluntad de los electores, no la prontitud de resultados dudosos. 

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Author: Maria Suarez