¿Calumnia o ficción?

Las redes sociales libres e ingobernables están descubriendo la fascinación que tiene confundir la realidad con la ficción para asombrar, porque en el afán de atraer seguidores miles de productores de mensajes narran historias que divierten o estremecen, pero seguramente entretienen, unas veces como representación y otras como alteración de la realidad. 

El ser humano no se conforma con la rutina y lo predecible, necesita sorpresa. A los niños todo los asombra y despierta su sensibilidad, desde contemplar por primera vez el mar o descubrir una noche clara la luna llena, esa pelota blanca que se opone a la ley de gravedad que se deduce del sentido común, pero al llegar a la edad adulta nos cerramos, las mentes se cuadricula, y como la incertidumbre incomoda y crea un gran vacío existencial, satisfacemos el placer del asombro leyendo novelas o acudiendo al cine o a las creencias más allá de lo físico, que ahora compiten con la imaginación descubierta por las nuevas generaciones en el canal virtual, creando productos impactantes que encandilan y atraen seguidores, y que por añadidura pueden generan utilidades monetarias. 

Una rápida vista de las redes más populares nos muestra que hay de todo, historias escandalosas, pérdida del pudor para despertar el interés de los curiosos o pervertidos, confusión de políticos que calumnian o son calumniados por sus opositores de manera grotesca, recurriendo a la licencia poética de inventar a partir de lo real. A diario aparecen nuevos videos con audios alterados, o inventan melodramas, despertando interés masivo que supera la barrera de los idiomas, ya globalizados. 

Los anunciantes comerciales compiten incorporando anuncios en las páginas de los llamados influenciadores, que están cambiando todo el tiempo, porque luego se desgastan y los seguidores migran huyendo de la publicidad o buscando nuevos estímulos, repitiendo el ejercicio, en un va y viene infinito. Con la política se sucede tal hastío de parte de la población, que ya saben cómo deslizar la pantalla rápidamente para negarse a ver los mensajes, protegidos por el algoritmo de la invasión. Solo logran florecer los realizadores y anunciantes que logran acudir a la esencia de la ficción para narrar hechos extraordinarios. 

Las redes de ficción tendrán que alejarse de las informativas, como se distingue la literatura del periodismo, porque en la medida que se parecen y aproximan, la gente ha encontrado otras fuentes para experimentar lo fascinante. El actual desconcierto se agrava por la manera como se exhibe el bullying social, confundiendo con calumnia lo que es ficción, con tal de satisfacer la necesidad a costa de transitar por la anarquía. 


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Author: Maria Suarez