“Cuanta tierra necesita un hombre”

‘Cuánta tierra necesita un hombre’ es el cuento más famoso de León Tolstoi, publicado en 1886.  Vigente desde hace más de cien años, que por su temática toca a las personas ambiciosas, desmedidas, que aprenden a seducir incautos y a obtener lo que ambicionan por medio de dádivas, regalos y artimañas. Seres que no se dan cuenta que su febril codicia los cruza hacia una mentalidad de omnímodos, poderosos indiscutibles. Nunca reflexionan en que no serán eternos. Y terminan su vida muriendo, como cualquier ser humano. 

El relato es la más moderna parábola sobre la ambición. Describe la historia de Pamuk un campesino con el natural deseo de poseer un pedazo de tierra para cultivar que con su esfuerzo y trabajo va ensanchando posesiones y capacidad económica. Nada tendría de valor literario, social y humano contar la historia de una vida como esa. Millones de seres labran su riqueza a base de trabajo, economía y buen sentido para los negocios. 

Lo original viene cuando el personaje no puede contener su ambición. Acierta comprando más y más hasta que un comerciante le recomienda que hable con el jefe de una tribu que reparte tierra a diestra y siniestra, especialmente, cuando los interesados de obtenerla lo colman de regalos y dádivas porque quien los guía no sabe valorar lo único que posee su tribu: grandes extensiones de tierra que él no valora y se dedica a darle a quien le pida. A cambio de sustanciosas gratificaciones.

Ningún cuento tan acertado para asemejarlo a una oscura metáfora de lo que sucede en Guatemala. El pacto entre los cientos de corruptos que la explotan y la depredan sin escrúpulos ni solidaridad con nuestra sociedad, no pueden contener su ambición de seguir enriqueciéndose, no como protagonista del cuento, sino parados sobre los escombros sociales de este bello país. Menos, que trabajen para que los índices de atraso y abandono cambien. La sociedad vive las consecuencias de su incontenible ambición realmente representada en un descalabro que arrincona a los seres humanos a múltiples carencias.

El relato de Tolstoi termina cuando el jefe de la tribu le dice a Pamuk, que gracias a los regalos, le entregará todas las millas de tierra que alcance con sus pasos de la mañana al atardecer, pero que debe regresar a donde el jefe está para tener la medida completa. Pamuk llega tan lejos por su ambición que, cuando regresa ya camina exhausto y no alcanza a llegar a lo acordado porque unos metros antes cae muerto. Entonces, otro campesino comenta: Pamuk no se dio cuenta que lo único que necesita un hombre en la vida son dos metros de tierra para que lo entierren.

Tanta gente en Guatemala escamoteando el dinero que pudo ser para el desarrollo de un país,  no quiere convencerse que lo único que necesitará, tarde o temprano es un lugar o recipiente donde los dejen cuando mueran. 

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Author: Maria Suarez