El resguardo de la vida

Ir hacia la vida significa la tranquilidad y el equilibrio entre quienes cohabitamos en un ecosistema. Para la humanidad significa abandonar el mecanismo de violencia, despojo y reorganizarnos para resguardar la vida. Ir hacia la vida es una propuesta de los pueblos originarios, de diferentes movimientos políticos, comunidades, especialmente quienes parten de la indignación por las necropolíticas en estos territorios. Estas políticas provocan la muerte de seres vivos, de ecosistemas y de la humanidad. 

Por ejemplo, hace varios años, organizaciones de la ciudad de Guatemala hablaban sobre el problema de la escasez de agua que tendría ese territorio. En estos días, la restricción del servicio de agua para la mayoría favorece que dos o tres sectores tengan el servicio permanentemente. Mientras tanto, en gran parte de las zonas del municipio de Guatemala y conurbadas, el agua llega cada dos días, dos horas en la madrugada. Esto porque el agua potable y de saneamiento se está acabando. 

En 2019, Vandana Shiva —física, ecofeminista— mencionaba la intención, por parte de la estructura global del capital, de generar una crisis de fertilizantes, con el fin de que toda la producción de alimentos se traslade a laboratorios, y las empresas corporativas sean las que dominen y controlen la producción de alimentos. 

Este año ha sido especial en referencia a la siembra y cosecha. Desde febrero, cuando se empezó a preparar la tierra, una de las preocupaciones de las personas productoras ha sido la subida desproporcional del costo de los fertilizantes. Denunciaron que el quintal de fertilizante/urea costaba Q500.00. Seis meses antes su costo era Q250.00. Esto significa, por ejemplo, que el quintal de maíz ha pasado de Q150.60 el año pasado a Q240 este año. El alza de precio de la canasta básica está provocando una crisis alimentaria que agrava la que ya tenemos en los distintos territorios de Guatemala. 

Ir hacia la vida en contextos como el que vivimos, significa, como dicen las abuelas y abuelos, regresar a formar parte del cuidado de la red de la vida. Es decir, tomar conciencia de que las luchas en defensa del agua, del territorio, las semillas; las voces que claman el fin de los desalojos, son acciones para resguardar la vida y defenderla. Necesitamos retomar nuestra relación y conciencia con el entorno, buscando formas menos contaminantes de vivir, haciendo justicia hacia la red de la vida. 

Es importante mencionar la responsabilidad de quienes habitan en lo urbano, para hacerse cargo de resguardar la vida y los elementos que la hacen posible. Es esencial poner fin a la depredación de los ecosistemas. Pareciera que en lo urbano no fueran importantes estas resistencias, propuestas y luchas, pero ¡sí lo son!

A propósito de esto, ¡fuerza a la comunidad de Chicoyou!, a todas las personas desalojadas con violencia de sus tierras, sus casas y sus siembras el día jueves pasado. ¡Dejen de violentar al pueblo q’eqchi’! ¡No más desalojos! 

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Author: Maria Suarez