Visito regularmente el Centro Histórico desde que tengo recuerdos. Aunque los motivos siempre han sido distintos en cada etapa, el paisaje urbano ha estado presente en mi imaginario a lo largo de los años. Ya sea por estudio, por diversión o por trabajo, el Centro ha sido una constante.
La referencia en mi memoria, más allá de la cuadrícula o de los edificios principales, es el entramado de casas antiguas que conserva. Dentro de muchas de ellas, algo que llama la atención desde el principio es el piso.
En el Centro Histórico de la ciudad de Guatemala, los inmuebles antiguos se abren a la vista desde el suelo. Están engalanados con eso que llamamos piso alfombra, una serie de baldosas con diseños geométricos y coloridos que les dan carácter e identidad. Son un valor incalculable para la arquitectura, el diseño y las artes aplicadas a nivel nacional.
Pero ¿qué es un piso alfombra? En esencia, esta técnica parte de los pisos hechos en cemento líquido coloreado. Pero el piso alfombra va más allá. Gracias a un exhaustivo proceso de manufactura, en la Guatemala de principios del siglo XX se realizaron intrincados diseños geométricos que combinaban formas y colores para reproducir el colorido y la vista decorativa que una alfombra podía brindar.
Según una publicación de ‘elPeriódico’, estos diseños se instalaron en las casas del centro luego de los terremotos de 1917 y 1918. Suena lógico, puesto que tras esa serie de sismos la ciudad sufrió una reconfiguración arquitectónica que, ante la necesidad de reconstruir desde los escombros de la Guatemala decimonónica, introdujo con amplitud nuevos lenguajes y materiales (como el granito, por ejemplo).
Por estos días, en la galería Portal (ubicada en la estructura que recuerda la volumetría del Real Palacio, justo donde la Plaza de la Constitución y el parque Centenario se encuentran) mantiene una exposición dedicada a los pisos alfombra. Hay diseños, fotografías y piezas originales. De no perdérsela.
Pero, como todo patrimonio, estos ejemplos están en riesgo constante. El descuido, la renovación arquitectónica y el olvido han provocado la pérdida de muchos ejemplos. Para muestra un botón: la próxima vez que vaya a la zona 1, mire bien al suelo en el parqueo de turno. Es probable que, con atención, pueda ver un eco del pasado que se asoma desde el piedrín.