Unidad, un reto a la dirigencia

Una vez más se escuchan los golpes de pecho de dirigentes y militantes de organizaciones de izquierda de Guatemala, haciendo llamados a la unidad y a jurar que están dispuestos a cualquier sacrificio para dar paso a un movimiento unificado para participar en el próximo proceso electoral en Guatemala.

No es la primera vez, y no sería la última, que escuchamos o leemos proclamas en las que se produce un proceso de unidad y pareciera que por fin algunos partidos progresistas se pusieron de acuerdo y otros se creen en la capacidad de lograr ir solos y obtener el poder. Y no es raro escuchar expresiones de que con esos no nos unimos porque no garantizan la línea o porque quieren todos los principales puestos para su gente.

Todo lo anterior es lo que sigue dificultando llegar a acuerdos concretos y sustanciales para hacerle frente a la ultraderecha que se prepara para seguir en el poder y garantizar los intereses de los mismos, seguir actuando impunemente y hacer surgir nuevos ricos a costa de los recursos del Estado o del crimen organizado y el narcotráfico.

Otros países han sido capaces de iniciar un proceso esperanzador y por ello no será raro que sufran la agresión gringa para que vuelvan al redil. No es posible sentarse a la mesa si no se deponen intereses personales y se descarta cualquier tipo de hegemonismo.

En Guatemala, frente a un gobierno totalmente incapaz y entreguista, hay espacios para crear algo nuevo. Hace tiempo, los sectores democráticos y de izquierda hubieran de haber hecho esfuerzos de unidad. Todavía es tiempo para que las organizaciones campesinas, los movimientos indígenas y los sectores progresistas piensen en el futuro del país y hagan cualquier esfuerzo para la construcción de una fuerza político social que dispute el poder, y luche por alcanzarlo, pues cada quien ha probado, solo o acompañado en diversos procesos, y los resultados están a la vista, no pasan de zopes a gavilanes.

A la derecha, hoy en día, no le preocupan las organizaciones de izquierda porque se han hecho pedazos ellas mismas. El día que se dejen de dar los golpes de pecho, pasen a la acción unitaria, y den paso a las nuevas generaciones, ese día será diferente, se despertará la esperanza del pueblo y podremos ver, en el futuro, una plaza central llena de alegría, como la que se vio un 20 de octubre de 1944, y se podrá ver el júbilo del pueblo.


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Author: Maria Suarez