Atitlán: símbolo de la negligencia

Abundan en las redes las fotos lamentando la situación de las playas turísticas y del espejo de agua de Atitlán, ahora que las lluvias acarrean basura desde los diversos cauces del altiplano. 

Entrevistados diversos funcionarios públicos responsables del manejo de la cuenca endilgan a la población la falta de cultura ambiental. ¿Pero qué hace la institucionalidad, incluyendo por supuesto a las municipalidades del bello lago?

Dele una mirada usted al mamotreto de anteproyecto de presupuesto para 2023 ya en discusión por la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda y se dará cuenta de la negligencia: las municipalidades que más contaminan, como lo son Panajachel y Sololá, tienen sumas risibles en alcantarillado y protección ambiental. 

Lo que ocurre, y lo hemos escrito hasta la saciedad, es que la microvisión del sistema de desarrollo del país —si así puede llamársele— es de proyectos hormiga atados a micro jurisdicciones administrativas que no comprenden que una cuenca no puede ser administrada de esa manera. Pero la culpa no es de la gente, sino de las visiones y posturas de múltiples intereses en juego que no comprenden que la planificación territorial y enérgica es la única alternativa viable para salvar no solo Atitlán, sino la selva petenera, las Verapaces y múltiples parajes de esta tierra de sol y de montaña. 

Ya lo hemos dicho varias veces: Los grandes temas del interés colectivo se resuelven primero con la ayuda de científicos e ingenieros, y Atitlán no es la excepción. Desde el 2010 un grupo de científicos de la Universidad del Valle, de la Escuela de Ingeniería Sanitaria de Usac y de organizaciones voluntarias apoyadas por entes internacionales han venido estudiando la degradación del lago de Atitlán.

También hemos dicho hasta la saciedad que en estos casos, como en otros de la vida moderna, necesitamos de los científicos: monitoreo de datos y de agua, utilizar información de otros lagos del mundo, brindar recomendaciones a los líderes y administradores públicos, que harta obligación tienen de apurarse y hacer algo, realizar experimentos y prever escenarios.

Múltiples ingenieros y científicos han dicho que la visión fragmentada de proyectos aislados no nos lleva a ninguna parte. Urge el fortalecimiento de Amsclae y el Conap, entidades clave en cualquier estrategia de desarrollo futura. Se necesita de nuevos modelos para operar los servicios de agua y sanitarios, tema este de completa responsabilidad del Infom, la Anam, las municipalidades del lugar y por supuesto de los tres poderes del Estado.

se necesita de información y educación sanitaria se dice, y de tareas técnicas y de otro tipo para detener y revertir la contaminación, así como asistencia técnica y financiera. Amsclae, oficina de la Vicepresidencia, tiene mucho que decir al respecto, y por supuesto los alcaldes que están tan de moda hoy en día. Y por supuesto de sus acomodados concejales y síndicos. El sistema edilicio del país está en las miradas de la gente, y su negligencia no solo ha costado pérdidas materiales sino humanas.


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Author: Maria Suarez