Hace diecisiete años recibí una llamada del presidente Berger que cambió mi vida al invitarme al servicio público. Nada ni nadie me había preparado para la experiencia y todavía hoy sigo pensando que no existe quien esté realmente preparado para ser/lograr ese cambio que tanto ansiamos en Guatemala. No hay ningún superhéroe con alguna extraordinaria habilidad que, solo, pueda alterar el rumbo de nuestro país. Todo el mundo está inmerso en una tormenta que no se esperaba: efectos pos-COVID, guerra en Ucrania, Corea del Norte llamando la atención, Xi Jinping queriendo igualar a Mao, inflación galopante, cadena de suministro del comercio afectada y, lo más preocupante, una creciente y desastrosa polarización global entre los extremos ideológicos. En resumen, en papel todo se mira caótico, pero en la realidad así es la vida siempre. En unos años recordaremos esta tormenta y ojalá la hayamos sabido aprovechar para encauzar el rumbo y mejorar nuestro país y no estemos llorando que estemos peor que antes. Nadie puede solo, somos todos responsables, desde donde podamos, de avanzar, de promover, de generar, de empujar ese cambio nacional que, si bien requiere sacrificios, el no hacerlo será peor.
Como parte de esta aventura de intentar servir y no servirme, pues me tocó desempeñar muchos puestos políticos dentro de una organización de la cual soy fundador, el partido CREO. Pese al desencanto de la población, todavía no existe ningún mecanismo real de participación ciudadana que no sea a través de un partido político. El sistema está lejos de servir su propósito y eventualmente habrá que reforzarlo, que es muy diferente a reformarlo. No hemos dejado de “personalizar” la política y si alguien comete una barrabasada, pues se cancela el partido político convirtiéndolo precisamente en un simple vehículo electoral y no en la piedra angular de nuestra democracia. Por eso mantengo que para fortalecer la democracia debemos fomentar el debate, la discusión y la “lucha” interna dentro de los partidos políticos, como se da en el mundo entero, y no simplemente dejar un carro para ir a armar otro. Promover la Renovación y el Orden han sido pilares fundamentales de mi Compromiso hacia mi país y la gente que me debo, mi familia y amigos. Porque si uno busca mejorar Guatemala, pues directamente mejora el futuro de nuestros seres más queridos.
Me tomó tiempo aceptarlo, pero a mí me gusta mucho la política, aunque no sea un buen actor político, porque se puede influir positivamente. Hoy dejo mi rol de administrador de un proyecto político que ha buscado ser diferente, deseoso de que se mantenga el espíritu de sus miembros de dar más que lo que se recibe. Me estoy dando un respiro, pero sigo convencido de que como ciudadanos hay mucho más por hacer y que los verdaderos amigos que he encontrado en esta lucha por mejorar nuestro futuro, no somos pocos, simplemente no hemos logrado que otros más descubran que pueden alzar la voz para callar a los que solo viven para separarnos.
Como soy creyente que en esta vida estamos apenas de paso, seguiré buscando cualquier oportunidad de sentirme útil para que cuando me toque dar mis últimos suspiros en este mundo no me sienta aterrorizado de no haber aprovechado el tiempo para intentar hacer todo aquello que construya y sirva para conciliar, nunca para destruir.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.