Consideré que este poema podía servir de corolario a mi artículo inmediato anterior, Judaica, sobre el rey Alfonso X y su asociación con los sabios judíos sefardíes en busca de fijar la lengua castellana en el siglo XII.
Este ingenioso poema lo escribió el peruano Hugo Pazos y se titula El triunfo de la letra eñe:
En el idioma español
la eñe es muy importante
y en todo computador
debe ser una constante.
Tan importante es la eñe…
que sin ella yo no sueño,
y aunque te parezca extraño
ni me estriño ni me baño.
Aunque sin eñe no hay daño,
resultaría dañino
que nos faltara el empeño
y no existiera el cariño.
No verías a mi limeña
con su linda piel de armiño,
tampoco habría cabañas
para albergar a los niños.
Sin eñe yo no te riño,
aunque tampoco regaño,
y mira que no te engaño
si te digo que te extraño.
Sin beber un vino añejo
en una criolla peña,
¿qué gracia tendrá el mañana?
¿Acaso habría buñuelos
o chuños para la niña
como los hacía la abuela
con sus trocitos de piña?
No existiría el otoño
sin la eñe en nuestras letras
y tampoco habría moño,
donde prender las peinetas.
Habría sido muy extraño
que Bill Gates no la pusiera,
quedaba como el tacaño
más grande de todo el año.
Bueno, basta de regaños
porque ya me vino el sueño
y aunque pongo mucho empeño
los ojos no me acompañan.
Termino pidiendo a todos
los que hablan el español,
que defiendan la eñe… ¡Coño!
que así el idioma es mejor.
Si no existiera la eñe
¿cómo quedaría el feliz año
o como se pronunciaría el cumpleaños?
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