El alcalde Quiñónez y su laberinto

Ricardo Quiñónez Lemus, como todos recordamos, fue designado alcalde interino para concluir el periodo de Álvaro Arzú Irigoyen, que iba del 2016 al 2020, tras su repentino fallecimiento en el 2018. Quiñónez cumplió el tiempo que hacía falta para terminar el periodo. Contando el alcalde interino con la “maquinaria” electoral que había forjado Arzú desde el año 1985, que sigue funcionando, y que ha servido para elegir a Óscar Berger alcalde de 1991 a 1999. El mismo equipo trabajó para Fritz-García Gallont, quien fungió del 2000 al 2004, quien entregó nuevamente a Álvaro Arzú, líder de la política nacional y que organizó esa “maquinaria” electoral que tan bien sirvió para elegir alcalde a Quiñónez en 2019. 

El segundo cargo de importancia en Guatemala es el de alcalde de la capital; cargo importante y de gran relevancia que seguramente da muchas satisfacciones, pero también da grandes responsabilidades; en buen chapín “es una gran pacaya”. La capital es el centro neurálgico de la administración pública del país, así como de la economía y de concentración poblacional. Por ello hay grandes problemas que atender y solucionar. Por ejemplo, con este invierno hemos visto que hace falta el agua potable y el mantenimiento de las tuberías, pero también los drenajes y colectores que han colapsado con graves consecuencias. 

Otro de los problemas que agobian a la ciudad es el de la basura. Este problema es atendido en su recolección por pequeños empresarios privados que han resuelto el problema en algunas partes de la ciudad. También hay que recordar el tema del relleno sanitario que sigue sin resolverse. Siendo justos tenemos que reconocer que hay un bonito ornato y jardinización en algunas zonas de la ciudad donde priva la limpieza y la belleza con la que los capitalinos podemos presumir. 

El tercer problema neurálgico que afecta a la ciudad y que repercute en toda la República es el del transporte y tránsito que todos calificamos de caótico. Seguramente el alcalde Quiñónez tendrá equipo con el que abordar este tema tan puntual que afecta a las zonas más alejadas del centro económico administrativo público y privado como a las zonas más favorecidas por su ubicación. Celebramos la desaparición de los adefesios que eran los buses rojos, que entorpecían el tráfico de mercancías y el tránsito de personas. Estos ahora en parte han sido suplidos por las motocicletas, que es urgente las autoridades regulen. 

En lo referente a las calles, avenidas, y bulevares de la ciudad, estos ya son insuficientes para el movimiento vehicular, y en esto he visto y constatado que hay una deficiencia en cuanto a los conceptos. Pongo un ejemplo, en la 12 calle de la zona 14, con “brillantes” instrucciones de no sé quién, luchando por restar votos al alcalde Quiñónez, han dispuesto la estupidez de hacer una “ciclovía” con la que achiquitan el ancho de la calle, en la que absolutamente nadie utiliza bicicletas, quizá el domingo en Pasos y Pedales. Las calles habría que hacerlas más anchas y no más angostas. Ojalá prive el sentido común y no se permita este crimen de lesa circulación. 


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Author: Maria Suarez