IGSS: lo que se le olvidó al CACIF (III parte y final)

Hace 25 años escribí un libro titulado El Régimen de la Seguridad Social en Guatemala, que fuera coeditado por el Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) y la Fundación Friedrich Ebert (FES). En ese estudio se identificaban los problemas de la institución y las causas de los mismos para aquellos años. Los problemas que identificamos entonces eran: la falta de autonomía real (en relación con el gobierno en términos jurídicos), administrativa y financiera, la tendencia de crecimiento del desarrollo capitalista en el país y su efecto en el empleo, la baja cobertura del régimen de seguridad social, a nivel nacional y regional; la mora del Estado, de las instituciones del mismo, las municipalidades y de empresas y patronos privados. Además de los problemas señalados, se incluían los subterfugios empleados por los empresarios y por el Estado para no cumplir con las leyes específicas en torno al empleo, las cuotas patronales y como Estado que debieran cumplir y las reducciones que sufren los recursos financieros que debieran ser captados por el IGSS. Se estudiaban dos problemas más, a saber: la histórica debilidad financiera del Estado y la política macroeconómica y su impacto en la política de inversiones del Instituto. Con lo que ha sucedido en más de un cuarto de siglo, hay que analizar el comportamiento, los orígenes, causas y efectos de la cooptación del Pacto de Corruptos al interior del IGSS, que es un análisis necesario y fundamental por los diversos hechos acaecidos. Todos esos aspectos ya fueron evaluados en mis tres entregas para la Revista del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos (Ipnusac), números 184, 186 y 188, con el título de La Problemática del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, publicados en 2020. Temas estructurales como la tendencia de crecimiento del desarrollo capitalista en el país y su efecto en el empleo y la baja cobertura del régimen de seguridad social a nivel nacional y regional merecen ser estudiados a fondo. Lo afirmo, pues el antiguo profesor estadounidense Paul Samuelson nos enseñaba por medio de su famoso libro Economics, desde los años del high school en el Downers Grove North de Chicago, Illinois, que un sistema capitalista para su funcionamiento necesita de un mercado de bienes y servicios, y de otro fundamental, que es el mercado de capitales. En el país había que explicarse y entender por qué no existe un mercado de capitales, fortalecido y desarrollado, lo mismo que sucede en Centroamérica. Esto quizás nos conduzca a la comprensión del porqué en una economía como la guatemalteca existen sectores de subsistencia e informales tan importantes, dado su tamaño. Tomando este dato de la realidad, es necesario buscar mecanismos para atender al sector de subsistencia y al sector informal de la economía, cuyos integrantes no tienen acceso al sistema de seguridad social. Además, hay temas también estructurales como la histórica debilidad financiera del Estado y la política macroeconómica y su impacto en la política de inversiones del Instituto. Dada la propuesta del CACIF, hay algo que no necesita discusión, que es la necesidad de reforma de esta noble institución, que nos legó el movimiento revolucionario de octubre de 1944-1954. Hasta hoy, a pesar de todos sus problemas generados externa e internamente, el IGSS ha atendido por medio de sus programas de Enfermedad, Maternidad y Accidentes (EMA) a millones de guatemaltecos que tuvieron acceso y a no pocos miles de paisanos por medio del programa de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia (IVS). Ha apalancado al sistema bancario y financiero del país, privado y del Estado. Es hora de atender al IGSS.


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Author: Maria Suarez