La música de los días del Brasil (1984-1989) (XII parte)

La Tv Globo comenzaba con un mes de antelación a la fecha del inicio del Carnaval, con un anuncio que se denominaba “Esquentado os Tamborins” –Caletando los tamboriles–. Algunas veces, la protagonista era una secretaria que estaba sentada en su escritorio, trabajando. El primer día lucía muy bien vestida, seria y muy recatada. Cada día que pasaba, la secretaria se iba quitando la ropa, parecía menos seria y dejaba de ser tímida, se convertía cada día que pasaba, en una garota muy sensual. Ya cuando se acercaba el viernes de carnaval, ya la muchacha lucía su fantasía o disfraz, lista para las fiestas de la carne y del desenfreno. Casi siempre las protagonistas eran modelos muy bellas. Rubias, morenas, negras, cabrochas (mestizas de indígenas con portugueses), mulatas y un largo etcétera, representantes de la belleza femenina y étnica del Brasil. La música de los carnavales y de los bailes podría ser motivo de varios artículos más. Sin embargo, haré memoria solamente de alguna de la música que se generó durante los cincos años que viví en el Brasil. El género de esta música es conocida como “samba enredo”, en los carnavales cariocas y paulistas. Es música para ser tocada y cantada en la Pasarela do Samba en la antigua Rúa Marques de Sapucai, en Río de Janeiro. Por aquellos días de los años ochenta, fue inaugurada la Pasarela do Samba, que fue diseñada por el genial arquitecto Oscar Niemayer. Todavía recuerdo las discusiones sobre el significado de la supuesta gaviota en la apoteosis del samba. Con los años también harían una pasarela en Sao Paulo, la amada ciudad por el suscrito, a la que también cantó don Paulo Vanzolinni en “Ronda” y Caetano Vellosso, en su famosa canción “Sampa”. En Salvador da Bahía, brillaban los tríos eléctricos y las comparsas carnavalescas como la famosa “Os Filhos de Gandhi” –Los hijos de Gandhi– y en Pernambuco, Recife y Olinda, en donde estallaba el “frevo”, donde adoptan otros nombres. En 1984, asistí al Carnaval en los elegantes salones del Club Pinheiros, en donde no solamente vi a las mujeres más guapas de la ciudad de Sao Paulo, sino que tuve una introducción a la historia de los marchinhas –marchas– carnavalescas y a los sambas de todos los tiempos. Un año después, asistí junto al Mosco Luna al carnaval en Río de Janeiro, en donde fui impresionado por la batería de la “Escola de Samba, Salgueiro”. Disfrutamos del carnaval de rúa –en las calles– de la ciudad maravillosa y tuvimos la oportunidad de ver de cerca a la famosa banda carnavalesca “da Carmen Miranda”, en Ipanema, que era una animada comparsa de la diversidad sexual del Brasil de aquellos años. Asistíamos a los bailes de los clubes, Monte Líbano, del Flamengo, del Sirio Libanes. La escuela de samba, Uniao da Ilha do Gobernador, se mandó el samba enredo titulado “E hoje” que fue popularmente cantado, con su estribillo “Diga espelho meu, se na avenida ha algum más feliz que eu”. ¿Diga me, mi espejo, si en la avenida hay otro más feliz que yo? En 1984, la escuela de samba, “Caprichos de Pilares” lanzó su samba enredo “E por falar em saudade” (Y por hablar de saudade), de las cosas antiguas que dejaron nostalgia. Como el tranvía, el afilador de cuchillos, la leche sin agua, la gasolina barata, aquella selección nacional de fútbol, en clara referencia a la tricampeona del mundo en 1970. Fue un estruendo popular, cuya letra era fantástica y muy veraz a los días que se vivían en el país continente, con una inflación galopante y con una acelerada depreciación del tipo de cambio, del entonces cruzeiro frente al dólar de los estadounidenses del norte. Y naturalmente con la crítica mordaz a los días finales de la dictadura militar. Escuche el samba “E por falar em saudade” en Youtube.


En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.

Clique aqui para el articulo completeo

Author: Maria Suarez