La opinión pública se desenvuelve mejor cuando la democracia prevalece: hay equilibrio de poderes y las posturas influyen en el liderazgo político, social y comunitario. Son múltiples los temas de actualidad que parecieran desvanecerse en la indiferencia si no hay opinadores y gente que se arriesgue a forjar posturas. En países democráticos y civilizados ello se premia con galardones a la excelencia, pero por aquí y en otros de Centroamérica la cárcel, el exilio y el aislamiento parecieran ser la constante.
Me veo movido a escribir esta columna por dos notas de elPeriódico dominguero: la primera escrita por Jose Rubén, con el título En Guatemala solo habas se cuecen, y la segunda por el comunicado del medio titulado No nos vamos, estamos preparando el futuro.
Con respecto a la primera, se me encienden en la memoria esos pasajes de la Junta Monetaria de aquel tiempo. Mi silla estaba acompañada a mi izquierda por el buen superintendente Gustavo Ayestas, quien además de preclaro profesional había sido portero del equipo universitario de la liga mayor. A mi derecha se sentaba Jose Rubén. Con ambos alternábamos la atención en pesados parlamentos sobre el tipo de cambio y la liberalización de las tasas de interés y los peligros siempre presentes entre esa delicada interacción y relacionamiento entre tecnócratas y políticos, que ha sido también mi pasión de estudio por un buen tiempo.
Jose Rubén hace una conexión con la historia de esos tiempos y los devaneos burocráticos de hoy para el control eficiente de la Intendencia de Verificación Especial en la llegada de un apoyo esperado para el flujo internacional de efectivo de elPeriódico, hoy afectado por intereses políticos mezquinos, disfrazados de una legalidad discutible en la que los expertos abundan en su explicación en los medios.
Lo esperanzador de todo esto es el comunicado y la plática que se sostuvo con nosotros los columnistas: el medio no desaparece, sino está buscando la transformación, y ello requiere apoyo de clientes y de ciudadanos comprometidos con el perfeccionamiento democrático y la transparencia.
Se trata de un reto que están enfrentando diversos giros de negocios, y no solo los periódicos, sino abundantes grupos encargados de comunicar, hacer mercado y de forjar opinión, que es lo que nos interesa en este espacio. Se piensa con elPerdiódico diseñar un medio de comunicación especialmente diseñado para la comunidad de lectores, y se compartirán prototipos de nuevas ideas, para crear algo amigable y propicio, y de interés en forjar cultura, ideas y comportamientos.
Para empezar, a lo largo de diciembre se compartirán seis ediciones especiales que se distribuirán a nosotros los suscriptores de edición impresa. Tales publicaciones celebrarán los 26 años de labor, además de actualizarnos sobre los nuevos planes y canales de distribución. Lo cierto es que la revolución digital ha llegado, y habrá que alternarla talvez con ediciones impresas más esporádicas, haciendo así descansar la corteza arbórea del planeta y las plantas de pulpa de papel, y empujando tecnologías nuevas de la información que tanto niños, adolescentes, adultos y adultos mayores deben adoptar para mantenerse a tono con la nueva época y la miríada de posturas y nociones sobre temas que van desde los estructural y taras de hace rato, y la inmediatez de la noticia.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.