Visión y misión

Cuando se forma una empresa es imperativo establecer la visión y misión como base para definir su identidad, hacia dónde vamos, el giro de negocio y la búsqueda de una metodología para lograr los objetivos establecidos. La visión y misión son parte esencial en la cultura organizacional. El qué, cómo, cuándo y dónde tienen una respuesta adecuada y correcta en la gestión del negocio. 

Así como en la vida, debemos a nivel personal establecer esa visión y misión de lo que queremos hacer y establecer un plan a ejecutar a corto, mediano y largo plazo. Nos referimos a un propósito de vida, lo que establecerá nuestra identidad y se irá desarrollando basado en nuestra esencia, que dictará las normas de nuestro accionar y comportamiento. 

El objetivo de este artículo es reflexionar acerca de lo que nuestro actuar desde nuestro núcleo familiar y dentro de una sociedad puede impactar para bien o para mal. Recordamos ese dicho, “la familia es la base de la sociedad” desde ese núcleo, donde se forman las personas que saldrán a la sociedad para ser personas económicamente activas y que aportarán su granito de arena con un impacto positivo o negativo para la sociedad. 

Nos referimos a la responsabilidad y compromiso que debemos asumir en la vida. La formación espiritual mamada desde la cuna, representa parte fundamental de nuestro ser; sin embargo, lo que podamos cambiar para mejorar, dependerá únicamente de nosotros mismos, de la voluntad y actitud. Si no tenemos ese plan de vida, seremos como un barco a la deriva y seguramente nuestra vida estará llena de caída tras caída sin levantar, sin presentar un camino de mejora continua hacia adelante. 

Por supuesto, que la experiencia nos dará el aprendizaje necesario para lograr aplicar las mejores prácticas de vida. Es bueno que los jóvenes tengan esa dirección y coaching para su vida. No nos queda más que haber cumplido de forma responsable y comprometida nuestro papel de padres, lo que impactará positivamente en el pedacito que ocuparán nuestros descendientes dentro de la sociedad. 

¿Cuál debería de ser nuestro propósito en la vida, basado en ese plan establecido? El propósito debe tener una finalidad principalmente de aporte a los demás, ser los mejores en lo que hacemos, prepararnos para aportar, porque además, sin esperarlo, produce grandes bendiciones y nos regresa multiplicado. Aportando desde el núcleo familiar hasta cualquier persona que podamos apoyar, nos llenamos de satisfacción y seremos parte fundamental en el desarrollo de mi comunidad. Esto impactará positivamente en la sociedad.

El liderazgo de un equipo, una empresa, una nación, debe estar basado en este propósito, en un desarrollo generalizado. El buen líder trabaja para el bien común “gana-gana”, es así, es una ley universal que es infalible. Ese aporte trae la felicidad y bienestar común, y se llama prosperidad, prosperidad que se refleja también en una sociedad. 

Las diferencias en el mundo siempre existirán, porque somos diferentes; sin embargo, los buenos líderes que lideran grandes poderes en el mundo trabajan para minimizar estas diferencias aportando bajo el mejor ambiente y condiciones y con la aplicación de una justicia igual para todos. No abuso, no privilegios, no ventajas, esa es la única forma como una sociedad, una nación se desarrolla. 

La felicidad no la da la abundancia ni la riqueza per se, porque la abundancia por negocios ilícitos, mal habidos, o pasando sobre los demás, siempre al final traen muerte y sufrimiento. La felicidad se consigue en una condición de satisfacción por la vida, la da el proceso con sentido común y sentido de aporte, apoyo y valor hacia los demás, con esa satisfacción que trae una condición continua y de largo plazo. Se trata de aportar y apoyar… 


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Author: Maria Suarez