Furores de Diciembre

Gran efervescencia entre el final de la copa mundial de fut y las fiestas de fin de año. Pan y circo, aunque también, una ocasión para restregarnos la conciencia con ciertas paradojas de nuestra época, aunque no nos sirva de nada.

Que si la Fifa y el Fifo, que si los millones de dólares, que si los sobornos, que mejor nos hacemos la brocha (expresión en desuso) sobre las dictaduras del Golfo (como los hijastros serviles que somos de los yanquis), que si la explotación abusiva de la mano de obra de India y Pakistán, que si la falta de derechos, que si el racismo, que si los muerticos caídos mientras trabajaban. In the end, all this shit is not a problem, porque nada va a alterar a estas alturas del partido la urgente necesidad que tienen las masas de distraerse y de no pensar.

Que conste, no soy “grinch”. Me gusta el fútbol y las navidades en grado moderado, pero en cambio, no soporto por lo general las procesiones de Semana Sata, ni la marimba, ni la gaita (cuyo sonido chillón recuerda a la chirimía). En cuanto al fútbol, me parece apasionante ver un buen partido como el de Argentina y Francia, en el que se aprecia la relación creativa que hay entre el talento individual y el espíritu de grupo. Por lo general, voy a favor del que va perdiendo, pero me gusta que gane el que jugó mejor, aunque esto muchas veces no sucede. En la actualidad, las banderas de los países ya no significan mayor cosa en deporte, pues los equipos se han vuelto amalgamas transnacionales de habilidades deportivas envueltas en jugosas cuentas bancarias.

Tanto fútbol nos enloqueció estos días incluyendo, como apéndice, los exabruptos entre equipos, los gestos hipermachistas del portero argentino, las canciones insultantes de los argentinos contra los franceses, y hasta los celos absurdos contra Messi de nuestro héroe futbolista nacional, a quien, por lo visto, le gusta pescar en aguas turbias. Por desgracia, mucho músculo y poco entendimiento en buena cantidad de casos, cosa a la cual estamos ya acostumbrados. Aunque también, en otros situaciones, generosidad y nobleza sin límites, como pasa en la vida.

Y bueno, para curarnos de la resaca futbolera, ahora nos cayeron encima las duchas de paz y amor navideño bajo los descomunales fuegos de artificio financiados por una marca de pollo frito, sumado a la colorida iluminación del gigantesco árbol hecho por la empresa cervecera más patriótica del país, todo ello en una ciudad que se cae a pedazos por los chanchullos, la corrupción, la violencia, las mentiras y la impunidad. Pero, como dijo aquél (expression típica del oriente chapín), don’t worry, we belong to the democratic world and that is why we have been blessed. Feliz navidad y… let’s be happy!







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Raúl de la Horra

Psicólogo clínico guatemalteco especializado en psicología social. Escritor y profesor universitario con experiencia en Francia, Alemania y Colombia. Actualmente radica en España.

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Author: Maria Suarez