La melodía de los gestos

Este sonido que pervive en el interior de los cuerpos (…).

Rocío Soria, Deterioro

Desde que inicia la mañana, percibo la melodía que componen los movimientos de quienes cohabitan este hogar. Identifico cada presencia a través de sus sonidos.

Sé que mi abuelita despertó, cuando escucho la cadencia tranquila de sus pasos al salir de su habitación. Sé que mi hermano comenzó el día, cuando oigo cómo se sirve una primera taza de café. Sé que mi madre amaneció, cuando resuena el gracioso clac clac clac que hace con sus sandalias al caminar. Sé que mi padre empezó su rutina, cuando cebollitas crepitan en la sartén donde probablemente está haciéndose el desayuno. Puedo notar cómo el tiempo avanza con el eco de sus actos.

Cada cuerpo sostiene dentro una partitura que se revela en su cotidianidad. La música corpórea de quienes acompañan nuestro tránsito nos da cuenta de su presencia. Al reunirnos, compartimos gestos que provocan música nueva. Nos convertimos en sonidos que habitan otros sonidos, más allá de los confines de la palabra.

El sonido de la ausencia

Cuando alguien abandona —súbita o paulatinamente— nuestra vida, se lleva consigo sus gestos melódicos.  Quizás por eso la ausencia es muy parecida a un silencio que se extiende. Es posible echar de menos la vibración de una voz, el ritmo de un caminar, el compás de una respiración, el tono exacto de un modo de suspirar, y decir: «Extraño la música que fuiste», «Extraño la música que eres», «Extrañaré la música que serás y no escucharé».

Aunque doloroso, también me parece bello ser capaz de recordar y añorar el canto que somos. Al escucharnos así, con atención y cuidado, se abre un sendero hacia una forma más de sabernos y, por tanto, de amarnos.

Sin embargo, el vértigo de la rutina nos deja poco tiempo para detenernos y reconocer aquello con lo que rompemos el silencio. ¿A qué suena un cuerpo que ama? ¿A qué suena un cuerpo que sufre? ¿A qué suena un cuerpo que se vive con otros cuerpos? ¿Qué sones nos dicen? ¿Qué repiqueteos nos delatan la prisa? ¿Qué rumor dirá nuestra muerte?

Antes de que nos ocupe el mutismo irreversible, escuchémonos.







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María José Lara

Licenciada en Periodismo, dedicada a la edición de textos y la docencia universitaria. Poeta y autora de los poemarios El espejo irregular y Naturaleza inacabada. Activista de RISE.

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Author: Maria Suarez