Las prioridades del año nuevo 2023

Para los universitarios de San Carlos y de la ciudadanía en general, se nos viene un año de luchas.

Eduardo Antonio Velásquez Carrera

Tuit

Naturalmente que cada persona individual tiene sus propios propósitos para el nuevo año 2023. Sin embargo, existen prioridades colectivas que van a condicionar nuestros desempeños individuales. Pienso que una de estas prioridades es recuperar al país de las garras del Pacto de Corruptos. Especialmente en un año en el que se desarrollarán las elecciones generales. 

Ya están delineadas algunas de las candidaturas, que son más de lo mismo de los años recientes. Muchas de esas candidaturas están umbilicalmente unidas al Pacto de Corruptos. Lamentablemente, el centro izquierda continúa fragmentada e incapaz de generar una unidad que se concretice en un frente amplio, como ha sucedido en la República Oriental del Uruguay o bien con la alianza de partidos políticos que llevó a la Presidencia de la República Federativa del Brasil, a Luiz Inacio Lula da Silva, por tercera vez. 

Hay, sin embargo, buenas candidaturas entre los partidos sociales demócratas y de izquierda, que serán medidas en el proceso eleccionario, si este se desarrolla de una forma libre y transparente. 

Otro tema de la mayor importancia es la elección de diputados y de alcaldes en los departamentos y en las 340 alcaldías del país. La de la capital, reviste especial importancia, toda vez que la ciudad de Guatemala se ha convertido en la ciudad caótica, manejada por neófitos en el tema. 

Para los universitarios de San Carlos y de la ciudadanía en general, se nos viene un año de luchas. El Consejo Superior Universitario –CSU- tiene la responsabilidad histórica de abrir el diálogo con los estudiantes de la digna resistencia y posibilitar realmente el retorno a la presencialidad en la mayoría de las facultades. Como sabemos, ellos mismos abrieron la posibilidad del Rector impuesto, violando la legislación nacional y universitaria. 

Hasta ahora, los diversos juzgados y tribunales no resuelven, después de ocho meses, los recursos legales y amparos promovidos por diversos segmentos de la comunidad universitaria. En algunos casos, como en la Facultad de Ciencias Médicas, la gran noticia es que el Decano, Doctor Jorge Fernando Orellana Oliva concluyó su periodo el 31 de diciembre de 2022. Por ello, la Junta Directiva de la Facultad acordó dar posesión al cargo de Decano en funciones, al Dr. Alberto García González, Vocal I a partir del 1 de enero de 2023, en tanto se realizan las elecciones para Decano, que no fueron realizadas “debido a las circunstancias” para el periodo 2023-2026. 

Del Ex Decano Orellana Oliva solo puedo agregar que él era el Decano más antiguo y que debió asumir el cargo de Rector en funciones ante el encarcelamiento del Rector Murphy Olimpo Paiz Recinos, responsabilidad que rehuyó aduciendo estar enfermo. Desafortunadamente, estaba enfermo para ser Rector, pero no estaba enfermo para continuar como Decano de la Facultad de Ciencias Médicas. 

He oído que el mencionado doctor Orellana Oliva ha sido un buen profesor en la Facultad, pero que le faltaron arrestos para lidiar políticamente en ese cargo. Es decir, un decano cobarde, que no supo asumir su responsabilidad histórica. 

Con relación a la falta de elecciones, esto mismo también ha sucedido en otras facultades, en las que no se han realizado las elecciones para elegir Decano, como el caso de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia. El actual CSU y el Rector impuesto han conseguido bloquear los procesos eleccionarios para mantener a peones afines y destruir la institucionalidad interna y democrática de la USAC. Y esto ha sucedido en no pocas facultades y unidades académicas. 

En la misma línea, hay varios miembros del CSU a quienes ya les feneció los periodos para los cuales fueron electos, como al eterno representante del Colegio de Economistas, Contadores Públicos y Auditores y Administradores de Empresas, Urías Amataí Guzmán García, quien ya lleva más de tres lustros en el cargo, usufructuando para sus propios fines,  sin que las actuales autoridades del mencionado colegio y del Colegio de Contadores Públicos y Auditores se pongan de acuerdo en la forma de sustituirlo.







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Eduardo Antonio Velásquez Carrera

Economista y profesor de Teoría Económica. Especializado en Economía Urbana y Regional. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología. Catedrático titular en el Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad San Carlos.

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Author: Maria Suarez