Aprender a vivir “ligeros de equipaje”

Bernays vendió la idea a las empresas publicitarias para crear una sociedad de consumo creando necesidades ficticias.

Uno de mis poemas favoritos, me lo enseñó mi mamá. Se llama “Retrato”. Su autor es Antonio Machado, poeta español.

Dice: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero…

“Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”.

Lo que vivimos hace casi tres años con la pandemia  nos llamaba a aprender varias lecciones de vida imprescindibles. Una de ellas: aprender a vivir con menos. Sin embargo el año pasado fue uno de los años de mayor consumo de la historia de nuestra especie. 

Acabada la Segunda Guerra Mundial, el sobrino de Freud, Edward Bernays se centró en los escritos de su tío acerca del subconsciente para escribir acerca de cómo manipular masas. Lo que realizó Bernays fue crear estímulos que determinaban el accionar de los individuos alterando el comportamiento, esto se pudo realizar bajo la teoría de Freud que sostiene que el ser humano se rige bajo sus instintos animales, irracionales y sobre todo sexuales. 

Bernays vendió la idea a las empresas publicitarias para crear una sociedad de consumo creando necesidades ficticias. 

Cada año hay más habitantes en el planeta a la vez que disminuyen los recursos, consumir significa producir residuos que se quedan miles de años en nuestros bosques, ríos, lagos y mares. Estamos destruyendo la biodiversidad, es decir lo que hace posible el equilibrio de la vida. Estamos destruyendo ecosistemas para apagar las necesidades ficticias inventadas por un sistema de consumo. Nuestro ritmo de consumo es insostenible para el planeta, nos estamos ahogando en nuestra propia basura.

El pensador francés Serge Latouche, catedrático de Economía en la Universidad París-Sud y una de las voces mundiales más conocidas, del llamado movimiento por el “decrecimiento”, promueve vida en sobriedad, propone vivir mejor con menos y alerta de que el actual ritmo de crecimiento económico mundial es tan insostenible como el deterioro y la falta de recursos en el planeta.

Dice Latouche: “Vivimos fagocitados por la economía de la acumulación que conlleva la frustración y querer lo que no tenemos ni necesitamos”. Aboga por producir de forma inteligente así como repartir el empleo y cultivar más la vida, producir cerca de donde se vive y de forma ecológica”.

Vivir “ligeros de equipaje” para mi significa saber soltar el ruido mental y todo aquello que nos carga y nos pesa y a la vez significa tener como bandera liberetaria y filosófica que el consumo no da felicidad. Que más es menos. Que la verdadera felicidad es saber controlar nuestra mente, emociones e impulsos y estar en paz con nosotros y con el mundo. Paz interna significa paz con el mundo. 

Con la pandemia la Tierra nos llamó a establecer otra escala de valores humanos, a fundar una nueva ética y nueva espiritualidad. Acaso estamos ante el desafío de reinventarnos como especie, de salir de nuestra visión antropocénica de la vida, cambiar las reglas del juego entre nosotros con la naturaleza para poder cuidar y preservarnos a nosotros, a todas las especies y a “nuestra casa común”. 

La Tierra no aguanta más. Vivir “ligeros de equipaje” es regalarle el mejor futuro a nuestros hijos y a quienes vendrán después de nosotros. 







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Marcela Gereda

Antropóloga e investigadora de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. También es columnista de la revista Albedrío y de las publicaciones digitales de La Insignia.

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Author: Maria Suarez