La restauración de elementos patrimoniales significativos afianza la identidad de comunidades y sus símbolos a la vez que reconoce y protege la diversidad cultural guatemalteca;
En 1998 Guatemala designó el 26 de febrero como el día del Patrimonio Nacional. Dos décadas antes (1979) el Parque Nacional de Tikal había sido declarado Patrimonio de la Humanidad siendo la primera vez que la UNESCO reconocía un doble carácter cultural y natural a un lugar patrimonio de la Humanidad. Se reconocía así su potencial como factor de desarrollo a un emplazamiento que atrae a 135.000 visitantes anualmente y concentra una docena de municipios en sus alrededores con una población superior a los 650.000 habitantes. Hoy en día nadie niega a la preservación del Patrimonio esa capacidad para transformar la realidad gracias a su fuerte impacto en el desarrollo de las poblaciones locales.
Dentro del apoyo al desarrollo a Guatemala que lleva haciendo décadas la Cooperación Española, se ha dedicado una atención muy especial al patrimonio. A través del programa “Patrimonio para el Desarrollo”, por ejemplo, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) ha impulsado más de 25 intervenciones de restauración y 5 planes de rehabilitación de centros históricos en el país. A ello se suma el apoyo a la creación de hasta 14 Escuelas Taller en otros tantos municipios, que en muchos casos se han dedicado a formar a jóvenes en oficios relacionados con la preservación del patrimonio material, incluyendo su participación en proyectos concretos con impacto directo en el desarrollo sostenible de las comunidades donde se insertan estas escuelas.
La restauración de elementos patrimoniales significativos afianza la identidad de comunidades y sus símbolos a la vez que reconoce y protege la diversidad cultural guatemalteca; pero también contribuye a la generación de recursos ciudadanos al dinamiza la economía local. En el caso de Tikal, la intervención de la AECID comienza en 1992 a partir de tres conjuntos monumentales: Templo I, Templo V y la Plaza de los VII Templos, para potenciar así la sinergia entre patrimonio y turismo; y subrayar el carácter multicultural, multiétnico y plurilingüe de este país. También se pone el acento en la formación de gestores del patrimonio desde un punto de vista integral, más allá de los especialistas en arqueología y arquitectura. En 2010 se amplía el apoyo con la definición del Plan Maestro del conjunto monumental que conforma la “Acrópolis Central”. La actuación se complementó con el Plan Especial de San José Petén – el último de los municipios que conserva población Itzá hablante- donde se encuentran los sitios arqueológicos del Mirador y Mutún de San José.
El apoyo de la Cooperación Española a la revitalización de algunos centros históricos de ciudades guatemaltecas aporta soluciones a problemas comunes a nuestras ciudades: hacinamiento, deterioro, inseguridad, habitabilidad, informalidad… y ha generado evidentes efectos positivos en el desarrollo sostenible (económico, social, medioambiental). Así el Plan Maestro de Antigua de 1992 incluyó acciones que van desde la revitalización de la Plaza Mayor al mercado de artesanías. La creación en 1998 de la oficina del Centro Histórico en Quetzaltenango incluye, además, un proyecto de vivienda social que actualmente continúa desarrollándose.
Por su parte, el proyecto de revitalización del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala tiene su origen en el Plan Maestro del Centro Histórico, desarrollado conjuntamente entre la municipalidad y la AECID entre 1998 y 2003. Se logró la recuperación de 14 espacios públicos y se definieron tres líneas maestras de actuación: la recuperación del Corredor Central Aurora Cañas; los diagnósticos urbanos de los barrios Candelaria, Moderno, La Merced y la Parroquia; y la Escuela Taller de la zona 1.
El Programa de Escuelas Taller para preservar el patrimonio surgió en España en 1985 y la AECID lo replicó con éxito en numerosos países de este continente (Colombia, Bolivia, Perú, Paraguay, Nicaragua, Honduras…), y por supuesto también en Guatemala, a partir de 1992. Las Escuelas Taller han promovido la formación ocupacional y la inserción laboral de jóvenes bajo el lema “aprender haciendo”. Suponen el desarrollo de una política de empleo y un importante instrumento de inclusión y cohesión social a través de la inserción laboral de población joven vulnerable. Al ser modelos fácilmente transferibles y replicables capaces de trasformar la realidad local, Guatemala crea en 2015 su propio Programa Nacional de Escuelas Taller dentro de su política nacional del empleo y capacitación y de apoyo a las MIPYME, impulsado conjuntamente por el MINTRAB y las instituciones municipales correspondientes. A fecha de hoy, ya existen nueve Escuelas-Taller y está prevista la apertura de otras tres en el presente año. En ellas se enseñan oficios y profesiones diversas, pero muchas de ellas siguen constituyendo una herramienta fundamental para la generación de las capacidades y los recursos humanos necesarios para el adecuado rescate y conservación del valioso patrimonio del país.
Hoy conmemoramos el Día Nacional del Patrimonio en Guatemala y recordamos la importancia de la cultura para la construcción de sociedades más justas, pacíficas e inclusivas y la importancia del reconocimiento de los derechos culturales de los pueblos. Una conmemoración que la Cooperación Española ha acompañado durante más de 30 años, en el entendimiento de que la preservación del patrimonio es cada día más relevante como factor de desarrollo sostenible.
En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclus iva de su autor y no representan la vi s ión de elPeriódico o la de su línea editorial.

José María Laviña
Embajador de España en Guatemala