Una carrera desenfrenada en la vida por tener más que ser, caracteriza a un mundo de sociedades que buscan la mayor riqueza material, sin caer en la cuenta que la verdadera pobreza es espiritual
En la vida unos nacemos en mejores o peores condiciones que otros. La condición de cada persona es diferente, unos nacen en cunas de oro y otros nacen en cunas de cartón, sin embargo, a pesar de que las oportunidades de vida son más fáciles y accesibles para algunos más que para otros, no hay pretexto alguno para que todos podamos salir adelante.
Tomando en cuenta que somos seres esencialmente espirituales, nuestra existencia espiritual supera y va más allá del pequeño momento que es el paso por este mundo en esta vida. Nuestro propósito y nuestra superación en la vida, está cimentado sobre una formación llamada plataforma de valores espirituales, que definen nuestro actuar y comportamiento.
Nuestra actitud positiva y deseo de superación son los pilares de nuestro crecimiento sobre una base de valores espirituales para lograr la mejor posición social, profesional y económica dentro de la sociedad. El mayor porcentaje de las personas que han logrado un mayor éxito profesional, económico y familiar en sus vidas, han salido desde abajo y en las peores condiciones, con disciplina, perseverancia, trabajo, esfuerzo y dedicación.
Y aquí se demuestra que lo que cuesta nos enseña a valorar y apreciar lo que logramos y tenemos, nos forja el carácter y nos hace mejores personas con mayor sensibilidad humana. La pobreza es espiritual y mental, la pobreza también es una condición y estado negativo de complejos de inferioridad, victimismo, resentimiento y conformismo, que se traduce en carencias materiales.
Un día nacemos, y un día morimos, en un camino que por muy largo que pueda ser en esta vida, es una abrir y cerrar de ojos en nuestra existencia. Y nuestra superación y crecimiento en dicha existencia es de orden espiritual. El amor y los valores de vida con los que contemos, son los elementos que nos caracterizan como seres humanos.
La verdadera felicidad está relacionada con la satisfacción de logros y aportes a través de valores espirituales, basados en el amor. El mayor logro en la vida es obtener “La prosperidad” la cual se traduce en una condición de vida de largo plazo, que integra y produce una riqueza material en el tiempo a través y sobre una riqueza espiritual.”
La pobreza material, es el resultado de una pobreza espiritual con una falta de deseo de superación, por tal razón, podemos tener cualquier cantidad de riqueza material y aún así ser pobres, porque la verdadera pobreza no es material, es espiritual…
Si nos referimos a nuestra realidad en Guatemala como sociedad, existe un porcentaje de personajes que sufren de una verdadera pobreza, que se traduce en una total falta de principios, una gran ignorancia y una completa falta de educación, y lo único que tienen es riqueza material. Lo que es peor, es que muchos cada día gozan de más poder.
Debemos entender que en esta corta vida de nuestra existencia en este mundo, la verdadera riqueza que representa nuestra superación es la riqueza espiritual. El día que morimos, todo lo que “Tenemos” se quedará, pero todo lo que “Somos” trascenderá…
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Carlos Rodas Minondo
Comerciante, Consultor en TI y gestión comercial, columnista periódico, Nacionalidad Guatemalteco y española, defensor de la verdad y la justicia.