El Atlas de la Impunidad es un índice que refleja el resultado de una investigación exhaustiva a nivel mundial que refleja el abuso de poder en el marco de cinco dimensiones sociales clave: gobernanza sin rendición de cuentas, violación de derechos humanos, conflictos y violencia, explotación económica y degradación medioambiental.
El estudio fue confeccionado por el Eurasia Group y el Chicago Council on Global Affairs, así como fue presentado durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, Alemania, celebrada del 17 al 19 de este mes.
El Atlas de la Impunidad define la impunidad como “el ejercicio del poder sin controles ni equilibrios” y se basa en 67 indicadores estadísticos procedentes de 29 fuentes validadas. En total, 197 países y territorios recibieron una puntuación de 0 a 5 en cada uno de los cinco ámbitos de impunidad relacionados. Las puntuaciones más altas significan un mayor grado de impunidad, mientras que las más bajas reflejan un mayor grado de rendición de cuentas y respeto de los derechos fundamentales. De los incluidos, 163 países disponen de datos suficientes para ser comparados y clasificados, mientras que los 34 restantes recibieron puntuaciones indicativas, basadas en los datos disponibles.
Afganistán, Siria y Yemen obtuvieron las más altas puntuaciones de impunidad; y, por ende, ocuparon los tres primeros puestos (1,2 y 3), en tanto que Finlandia, Dinamarca y Suecia obtuvieron las más bajas puntuaciones de impunidad, por lo que ocuparon los puestos 163, 162 y 161, respectivamente. En la región latinoamericana, los países peor situados en la lista de impunidad fueron Venezuela, Haití, Nicaragua y Guatemala, los cuales ocuparon los puestos 11, 15, 38 y 40 a nivel mundial.
Cabe recordar que el índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2022, elaborado por Transparencia Internacional, fue publicado el 31 de enero de este año. El IPC clasifica 180 países y territorios según las percepciones que estos tienen sobre el nivel de corrupción en el sector público y que para eso emplean una escala de cero (muy corrupto) a 100 (muy baja corrupción).
Guatemala obtuvo una puntuación de 24 y fue ubicada entre los 26 países que han alcanzado niveles mínimos históricos en cuanto al tema de corrupción. En el ranquin del ÍPC, nuestro país ocupa el puesto 150 entre los 180 países, es decir un puesto más abajo del que ocupó en 2021, con 25 puntos. En 2019, obtuvo 26 puntos, en tanto que, en 2014, Guatemala consiguió 32 puntos, y en 2012 33 puntos. En 2010, Guatemala ocupaba el puesto 91 del ranquin del IPC, por lo que en los últimos 12 años cayó 59 posiciones.
Lo cierto es que nuestro país refleja un alto índice de impunidad y corrupción, que son dos males devastadores para una democracia institucional, por lo que la sociedad guatemalteca debe proponerse e invertir en el fortalecimiento de las instituciones del sector justicia, así como reforzar la lucha por la transparencia y contra la corrupción en el sector público.
